Foto del pasado destapa el engaño de Georgina Rodríguez: se ha puesto más labios que Sara Carbonero

Georgina Rodríguez presume de físico en sus redes sociales, pero niega cualquier tipo de retoque

Georgina Rodríguez está a punto de empezar las grabaciones de su primer reality. La influencer, que cuenta con casi 22 millones de seguidores en sus redes sociales, ha recibido la oportunidad de su vida. La modelo ha fichado por la plataforma Netflix, con la que podrá hacerse más visible a nivel mundial, mejorar sus ingresos y volver a ser la mujer más seguida de Europa, Ester Expósito le arrebató este puesto.

La de Jaca ha vetado en este reality todos los aspectos de su pasado. Solo narrará su día a día en familia y sus compromisos profesionales. Saldrá Cristiano Ronaldo, así como también los hijos de ambos. Además de amigos. La familia de Georgina Rodríguez no tendrá cabida. Tampoco regresará a sus orígenes, aquella tienda de Gucci del barrio de Salamanca donde conoció al delantero luso y se enamoraron. Ni tampoco nos trasladará a esa localidad de 12.300 habitantes, en Huesca.

Georgina Rodríguez, pillada

Georgina Rodríguez es una mujer muy natural, por lo menos eso es lo que hace creer en sus redes sociales. Las últimas imágenes vuelven a desatar una ola de rumores sobre posibles retoques estéticos, esos que ella siempre niega. Le gusta cuidarse y someterse a tratamientos de belleza, pero nunca ha pasado por quirófano.

Según su versión. En esta última imagen de hace unos días se puede ver como sus labios están mucho más hinchados que de costumbre. Se acusa a Rodríguez de inyectarse ácido hialurónico para que estén más carnosos. Una práctica muy habitual en otras famosas como Sara Carbonero.

Georgina Rodríguez se lo pasa en grande con su familia

 Cristiano Ronaldo y Georgina Rodríguez también han disfrutado de un día en familia. Para sorpresa de muchos, la pareja se ha dejado ver junto a sus hijos por las calles de Turín con total normalidad, a pesar de su popularidad. Por las imágenes, al ver las calles vacías, se puede entender que salieron a una hora muy temprana. El parque infantil en el que jugaron, tanto pequeños como grandes, estaba completament vacío. El delantero luso no se quitó en ningún momento la mascarilla. Llevaba una gorra y chándal deportivo. Se columpió con sus hijos y se subió a un balancín.