1.000 cabezas de toro bloquean el divorcio de Paloma Cuevas y Enrique Ponce

Enrique Ponce y Paloma Cuevas todavía no han firmado el divorcio porque existen desacuerdos por ambas partes

La relación entre Enrique Ponce y Ana Soria va mejor que nunca a pesar de que algunos medios se encargan de entrometerse en ella. Ellos siempre usan las redes sociales para dejar que están claro que están más unidos que nunca. Tras un año de relación, su noviazgo se consolida. Es más, desde ‘Socialité’, tras ver la última fotografía que ha publicado la pareja, creen que Soria podría estar embarazada del torero. De momento son solo habladurías, pero se toca la mucho la tripa.

Y aunque éste consolida su relación con la joven estudiante y dan pasos agigantados en ella, no termina de finiquitar su anterior relación. Todavía sigue casado con Paloma Cuevas. Éste no ha firmado el divorcio y es que lo que parecía tan fácil no lo es tanto. Cuevas y Ponce llegan a un acuerdo económico. Ahora, se acaba de publicar que Enrique Ponce no quiere firmar el divorcio “por razones sentimentales y emocionales”. Por lo visto, se resiste a desprenderse de algunos lazos que aún le unen a Paloma Cuevas.

Quedó claro que la custodia de las niñas recaería en Paloma Cuevas, no obstante se fijaría un régimen de visitas para Enrique Ponce. Podría verlas siempre que quisiese con previo aviso. El gran problema radica en las viviendas. La empresaria se quedó con la casa de la Finca, el bien preciado que parece que quieren todos. Y Enrique Ponce lo hizo con el exclusivo piso de Pintor Rosales. Según Eurotoro, en la primera propiedad se localiza también un enorme pabellón de caza en el que el de Chiva conserva trofeos de gran valor sentimental para él, entre los que se incluyen hasta 1.000 cabezas de toros.

En los términos de divorcio, Enrique Ponce estipula que se le deje ir a ese coto de caza siempre que le plazca. Sin embargo, Paloma Cuevas se niega en rotundo. Aunque la estancia se encuentra muy retirada de la residencia principal, parece que la socialité quiere disponer de intimidad y no se sentiría cómoda con su exmarido campando a sus anchas por el que sería su hogar.