Acusan a Shakira de ser una tacaña: pide descuento y no deja propina

Shakira cuestionada por uno de sus estilistas. La joven acudía a él para ponerse extensiones, pero se negaba a pagar

Shakira es toda una diva. Una auténtica estrella conocida a nivel internacional con más de 70 millones de seguidores a sus espaldas. La cantante va con pies de plomo en sus acciones y es muy reacia a compartir momentos de su vida privada. Sin embargo, aunque ella intente guardarse las espaldas, siempre hay otros que sacan a relucir algunos trapos sucios. Shakira se ha enfrentado esta semana a las acusaciones de uno de sus estilistas.

Gilberto Febles ha peinado a grandes estrellas, entre ellas Shakira y Paulina Rubio. Con ambas es muy crítico por sus actitudes. Según el peluquero, que ha cuidado durante mucho tiempo la dorada cabellera de la colombiana, Shakira es muy tacaña. Cuando éstas llegaron a su peluquería, ambas le pidieron un descuento por ser famosas. Le harían una gran publicidad. El estilista no cedió a ese chantaje. Le dijeron que él era uno de los más caros y que algunos peluqueros les habían atendido a un precio menor.

El especialista en extensiones de cabello contó en una entrevista con el programa mexicano “Ventaneando”, que en una ocasión la cantante colombiana solicitó sus servicios y luego se negó a pagar la cantidad que le exigía por los servicios prestados. «Ni Shakira, ni su papá querían pagar, armó un show, querían pagar 500 dólares, decían que eso cobraban en MTV por peinarla, pero yo ponía extensiones, además de peinar por eso cobraba más», recordó.

Este hecho que ahora comparte sucedió hace 15 años, no la ha vuelto a ver más por su famoso y reconocido local, por el que pasan grandes celebridades. En aquel momento Shakira era muy conocida. Vivió su máximo apogeo. Estaba en la cima del iceberg, disfrutando de las mieles del éxito. Tal vez en aquella tenía los humos demasiado subidos y había perdido el norte.

El estilista aseguró, que además de no querer pagar esa cantidad, Shakira jamás dejaba propina, una costumbre cada vez que se acude a la peluquería. «Nunca dejaba propina» cuenta.

Y con Paulina Rubio también fue demasiado crítico. La «chica dorada» acudió a su centro de belleza en busca de una solución al tremendo desastre que le habían realizado en otro local. «Cuando llegué a su casa, vi que le habían hecho una porquería en el cabello, un pelo que ella había pagado barato, y yo le ofrecí un buen trabajo por 1.600 dólares, por más cantidad de pelo, pero ella se negó a pagar», contó Febles.