Pilar Rubio desvela los insultos que recibía por su físico cuando iba al colegio

Pilar Rubio se abre en canal en el documental de Sergio Ramos y cuenta aspectos desconocidos de su vida

Pilar Rubio y Sergio Ramos han abierto las puertas de su casa de par en par en la segunda temporada del documental del futbolista que ya se puede ver en Amazon Prime Video. Es la primera vez en la que se muestran tan sinceros. Un reto que no ha sido nada fácil, a pesar de todos los que ya ha superado la colaboradora de ‘El Hormiguero’. “Abrir las puertas de tu casa nunca es fácil”, confesaba Sergio Ramos en una de sus últimas apariciones públicas. En esta segunda parte se han querido centrar más en su vida familiar.

Su relación de pareja, la confianza que tienen entre ellos, su círculo más cercano y su vida como padres de cuatro niños son solo algunas de las cosas que han abordado. Además de mostrar como es la espectacular casa en la que viven.

Pilar Rubio se ha sincerado ante las cámaras y ha confesado cómo era su vida antes de ser un personaje público, mucho antes tan siquiera de debutar como azafata en programas como ‘El precio justo’. La presentadora ha confesado que cuando era adolescente era una persona “muy tímida”. “De hecho hubo un año que tuvimos que hacer como una exposición en clase. A mí me dijeron eso y directamente me borré del curso”, recordaba sobre su el miedo escénico que sufría hace años.

Las confesiones más personales de Pilar Rubio

Llegó a la televisión de forma casual y eso le permitió descubrirse a sí misma. Su primer sueldo lo ganó con 17 años, ejerciendo de madre en un anuncio. “Me pagaron 40 mil pesetas y me dio para comprarme un billete a Dublín”, cuenta en el documental. Con ese dinero salió de España para estudiar inglés durante un tiempo.

También ha recordado su época en el colegio. “Me llamaban ‘la cigüeña’ cuando iba al cole porque solo tenía patas”, ha contado la presentadora sobre su etapa escolar en la que una de las cosas que más odiaba era tener que vestir con aquel uniforme de cuadros. “También recuerdo que me apunté al equipo de baloncesto y en toda la temporada solo metí una canasta, y encima fue en la de mi equipo. Lo peor”, reconoce con humor.

Y además, era considerada la rara de instituto por su forma de vestir y sus gustos musicales. “Todas iban bien vestidas en mi instituto y yo iba de otro rollo. Era como la rara, pero bueno no puedo cambiarlo”, admite.