Shakira y Piqué cierran su negocio en Barcelona: 500.000 euros en pérdidas

Shakira y Piqué toman la decisión de cerrar Blue Sport, su restaurante en Barcelona

Shakira y Piqué
Shakira y Piqué

Malas noticias para Gerard Piqué y Shakira a pocas horas de acabar un año fatídico para todos. Este 2020 ha sido especialmente duro para todas aquellas que han perdido un familiar a causa de la Covid, como también para aquellas que se han quedado sin trabajo. Las restricciones impuestas por el Gobierno y por cada autonomía han afectado duramente al sector de la hostelería. Los restaurantes han permanecido con limitaciones o totalmente cerrados más de seis meses, algo insostenible. Esto se traduce en infinidad de pérdidas. Algunos ya han cerrado permanentemente, otros ya se preparan para ello.

La pareja ha cerrado de forma definitiva el exclusivo restaurante que poseían en Barcelona, uno de sus tantos negocios. Es el Blue Sport, un local que abrieron en verano de 2018 de la mano del restaurador Tomás Tarruella, entre otros socios, junto al mismísimo Hotel W en la playa de la Barceloneta.

Con la ausencia de turistas y los cierres constantes a la hostelería, el restaurante no ha podido capitanear estragos de la crisis y sus responsables han presentado un concurso de acreedores en los juzgados mercantiles de la ciudad. El restaurante no abrió sus puertas desde que tuvo que cerrar al decretarse el estado de alarma el pasado mes de marzo.

Detrás de este negocio de restauración estaba la sociedad Logobeach, presidida por Tarruella y de la que también formaban parte como consejeros el hermano del futbolista (Marco), Perico CortésJoan Mas y Xavier Mitats, avanzó hace unos días el diario Expansión.

La mitad del 2018 el restaurante obtuvo unos beneficios de 1,9 millones de euros, sin embargo perdió cerca de medio millón. En 2019 parecía que por fin funcionaba, sin embargo la llegada del 2020 echó todo el trabajo por tierra. 30 personas habrían sido despedidas.

El restaurante se encontraba en lo alto del cubo cromado de la playa de San Sebastià. Desde el local se podía contemplar toda la ciudad con una vista 360º. Se subía por dos ascensores, tenía una terraza, se preparaban cócteles y era especialista en paellas y pasta.