Médico que atendió a Rocío Carrasco tras ser agredida por Rocío Flores explican lo que ocurrió en urgencias

Rocío Carrasco quiso ocultar la pelea qu protagonizó con su hija Rocío Flores y que acabó con la hija de Rocío Jurado ingresada en el hospital

Rocío Carrasco
Rocío Carrasco

Entre los episodios desagradables vividos por Rocío Carrasco en los últimos 25 años, destaca el altercado que tuvo con su hija Rocío Flores y que terminó con una paliza propinada por la joven a la hija de Rocío Jurado. Ocurrió el 27 de julio de 2012, según contó Vanitatis. Y este mismo medio recoge ahora algunas declaraciones del personal médico que la atendió.

Según el medio, a las 8 de la mañana de aquel día, Rocío Carrasco y Rocío Flores se las tuvieron mientras desayunaban. Todo empezó a raíz de una nectarina, y acabó con golpes gritos y agresiones. Una pelea en la que Rociíto acabó aturdida un par de veces. Flores le propinó la tiró al suelo y le propinó varios golpes y patadas.

El día que Rocío Carrasco ingresó en el hospital por agresión de su hija

Tras la pelea, Rocío acudió al Hospital Sanchinarro, donde se quedó ingresada, después de descubrir lo recogido en el parte médico y que publica Vanitatis. Según este, Rocío padecía “policontusiones con equimosis en la región frontal derecha, con edema en ambas muñecas, en muslo derecho, en el antepié derecho y un hematoma en el segundo dedo del pie derecho”.

Rocío Carrasco
Rocío Carrasco

Rocío Carrasco silencia el altercado

Rocío estaba totalmente destruida psicológicamente. En ese periodo ya estaba sometida a un tratamiento por depresión y sufría grandes trastornos psicológicos que la estaban minando”, habría contado uno de los médicos que la atendieron al medio mencionado. “Cuando le informamos que teníamos que dar parte, como en cualquier otro caso que tenemos de maltrato, a la Guardia Civil de las agresiones que había sufrido, ella se negó tajantemente a que nada de lo ocurrido saliera del centro. Le dijimos que estábamos obligados y que lo debíamos hacer. Ella no paraba de insistir que, por favor, no se mandara ese fax a ningún sitio, que ella no quería perjudicar a su hija y menos denunciarla. Si por ella hubiera sido, ese parte jamás hubiera salido del hospital. Tenía lagrimas en los ojos”, revela el sanitario al medio, afirmando que fue Carrasco la que no quiso meter en problemas a su hija.

“No habéis mandado ese papel, ¿verdad? Que nadie sepa nada”, habría insistido en los días siguientes Rocío Carrasco, que según el médico sufría un “aturdimiento mental muy lamentable y quería evitar a toda costa también que nadie de la prensa se enterara y que el suceso no trascendiera a los medios de comunicación por nada del mundo”.