Acusan a Carlota Corredera de convertir Sálvame en una “dictadura” tras su último show: Telecinco pierde audiencia

Carlota Corredera se pelea con Kiko Matamoros y expulsa a Antonio Montero de plató por Rocío Carrasco

Carlota Corredera
Carlota Corredera

El puesto de Carlota Corredera pendía de un hilo tras finalizar ‘Hormigas blancas’. Con el regreso de Jorge Javier Vázquez no tenía espacio en ‘Sálvame’. Sin embargo, tras la serie documental de Rocío Carrasco y su defensa a ultranza a la madre de Rocío Flores, se ha puesto de nuevo de rigurosa actualidad. Es el rostro de Mediaset que más crece en las últimas semanas. Y Telecinco se lo ha sabido premiar.

Carlota Corredera ha parado los pies a todos los que no dudaban en criticar duramente a Rocío Carrasco. Ha tenido enfrentamientos con Antonio Montero, Kiko Matamoros y ha hecho cambiar de opinión casi por obligación a rostros como María Patiño, Belén Esteban, entre otros. La presentadora no deja opción a nadie. No se puede ir en contra de sus principios y de su férrea defensa a Rocío Carrasco.

La actitud de Carlota Corredera, entre otros colaboradores, ha sido quizá la más extrema. Para ella, todo aquel que no afirme o reconozca que la verdad de Rocío Carrasco es la única verdad en el conflicto familiar, es un “negacionista” o “machista”, incluidos familiares, cuyo testimonio más reciente ha sido el de José Antonio, tío materno de Carrasco.

Carlota Corredera ha hecho amago de abandonar el plató tras ver como Antonio Montero aseguraba que Rocío Carrasco ha sido una «mala madre». Finalmente, ha sido el paparazzi quién ha abandonado el plató para no tener más problemas.

Los espectadores están hartos de Carlota Corredera

Las redes sociales ya están hartas de la actitud dictatorial de Carlota Corredera y la han sentenciado. En cualquier aspecto de la vida no solo hay una opción. No todo es negro o blanco. Es por eso que algunos de ellos no han dudado en calificar a la gallega de ser “manipuladora” y de “estar ejerciendo una dictadura” en este asunto. Unos actos que le están pasando factura en su imagen pública, ya que los más críticos aseguran que “la libertad de expresión ya no tiene cabida en Sálvame”, y que “cualquiera que piense diferente o lo echan o lo censuran”. Además, algo que molesta a los seguidores del formato es que “no se respete la presunción de inocencia y la verdad jurídica”, aseguran algunos usuarios. Es más, si nos fijamos en las audiencias del programa, cada vez son más bajas, especialmente si el espacio está conducido por Carlota Corredera.