Anciano, solo y desatentido. Kiko Hernández deja ir la bomba contra compañera de Sálvame

Kiko Hernández deja en mal lugar a su compañera tras revelar lo que ha sucedido con su progenitor y no pone remedio

Anabel Pantoja no puede con tanta presión y se está planteando la posibilidad de abandonar ‘Sálvame’ de forma definitiva. Algo que ya anunció cuando sus compañeros le pedían constantemente que se posicionara en el conflicto entre Isabel Pantoja y Kiko Rivera. Ahora ha vuelto a sufrir al enfrentarse con Belén Esteban por sus joyas. Anabel Pantoja estaba alargando la baja para estar más segura en casa, pero ya no podía más y tuvo que regresar, muy a su pesar, al programa.

Su vuelta se ha producido en el peor momento y es que Isabel Pantoja y Kiko Rivera se han declarado la guerra. A esto se le suman los enfrentamientos con sus compañeros y los conflictos con sus negocios que están desencadenando más pérdidas que beneficios.

Y ahora ‘Sálvame’ le salpica con la familia de Anabel, en concreto con Bernardo, el padre de ésta, quién siempre ha intentado tener fuera del foco mediático. El motivo no sería otro que el turbio pasado del individuo y que incluso, estuvo en prisión por algunos delitos tipificados por ley.

Como se ha podido ver en ‘Sálvame’ y ha explicado Kiko Hernández detalladamente, el padre de Anabel sufre una enfermedad y va en silla de ruedas. Por este motivo, le es muy difícil subir o bajar del piso debido a que no tiene acceso al ascensor porque no ha pagado la derrama, algo que si han hecho el resto de vecinos y se lo han prohibido hasta que abone. Debido a su delicada economía no puede hacerse cargo de este gasto. Sus compañeros acusan a Anabel de tenerlo totalmente desatendido. Bernardo debería abonar unos 3.000 euros, cantidad que cobra la colaboradora por tres asistencias a ‘Sálvame’.

Kiko Hernández reveló que el piso dónde vive Bernardo sería propiedad de Isabel Pantoja y por lo tanto, el pago proporcional de este ascensor correría del bolsillo de la tonadillera, la que parece que no estaría dispuesta a pagar para que su hermano tenga el uso y disfrute del montacargas. La familia también tiene que hacer frente a otras deudas que ascienden a los 5.000 euros.