Espionaje a Ortega Cano por orden de Rocío Jurado: escapadas nocturnas de días

Rocío Carrasco desvela que Rocío Carrasco sospechaba de Ortega Cano por sus salidas nocturnas

Rocío Carrasco ha hablado tras 20 años callada de todos los episodios de su vida, y aunque su intención es dañar a Antonio David Flores y hacer justicia, todas las personas de su entorno y de Rocío Jurado han salido salpicadas, como es el caso de Ortega Cano, a quién tuvo mucho cariño, pero ya no. 

La mujer de Fidel Albiac llegó a decir que el matrimonio entre Ortega Cano y Rocío Carrasco no era tan bonito como se veía en los medios. Incluso, contó que el diestro quería tener hijos, pero la cantante no, adoptó a Gloria Camila y José Fernando por él. Respecto a casarse contó “no creo que fuese una decisión acertada, desgraciadamente para ella. Pero ella lo decidió así, estaba enamorada”.

Ha desvelado que Rocío Jurado contrató en su día a unos “espías” para que siguieran los pasos de su marido. Y es que este desaparecía horas y días sin dar explicaciones. Una situación que la tenía intranquila. 

Rocío Carrasco mandó a tres paparazzis espiar a Ortega Cano

Se trata de tres paparazzis muy conocidos en nuestro país: el fallecido Carlos Helbert, Tino Torrubiano y Antonio Montero. En concreto, el diario ‘La Razón’ ha desvelado que el torero de forma periódica hacía algo que no gustaba a su mujer. Exactamente realizaba escapadas nocturnas que duraban horas e incluso días. Las fotografías lo corroboraban. 

Así, recoge las declaraciones de Torrubiano al respecto: «El torero salía de vez en cuando y lo hacía por la parte trasera del chalet para no despertar sospechas. Creo recordar que había una pequeña puerta posterior o saltaba la tapia del inmueble de La Moraleja. Y tardaba horas e incluso, en ocasiones, uno o dos días en regresar».

También habló el colaborador de ‘Sálvame’, Antonio Montero. “No creo que fuera una cuestión de ser infiel a su esposa, sino que se trataba, más bien, de juergas con amigos. Pero no era cosa de voy a cenar y vuelvo, se alargaba mucho más”. 

“Le llamaba por teléfono y su marido no le respondía. E igual ocurría cuando querían ponerse en contacto con el torero otros familiares. Nadie le localizaba, era una situación desesperante. Y Ortega entregado a la diversión y a pasárselo bien sin pensar en el daño que causaba a la Jurado”.