Esto es lo que no contó Rocío Carrasco de la agresión de Rocío Flores: los 11 minutos eliminados

Rocío Carrasco evita emitir 11 minutos del documental por la dureza de sus palabras

Rocío Carrasco tomó la decisión junto a la dirección de su ‘docu-serie’ de eliminar hasta 11 minutos del último capítulo por la dureza de sus palabras. No quería hacer más daño a Rocío Flores y decidió que era mejor así. Para ella sigue siendo una víctima de su padre, Antonio David Flores. La joven no entiende cómo su madre ha pedido que se eliminen esos minutos para no hacerle más daño, y sin embargo, lo cuenta todo públicamente ante más de 3 millones de personas. Tampoco entiende que los médicos que la tratan le recomienden no hablar con su hija, pero sí explicarlo todo en televisión.

Rocío Flores no tiene miedo y horas antes del documental pedía que se viesen todas las imágenes. “Pido a los responsables del documental y al responsable de la cadena que se emita el capítulo al completo. Quiero saber qué dice mi madre y cómo lo dice”, aseguraba contundente. La dirección del documental ha escuchado sus palabras y le han tendido una mano. Si ella quiere podrá ver en privado esos minutos eliminados. 

“Rocío, me dirijo a ti”, arrancaba la presentadora. “Si quieres ver los fragmentos eliminados, nos tienes a tu disposición para mostrártelos en la más absoluta intimidad, fuera de las cámaras”

Rocío Carrasco narra el duro episodio que vivió

El corte del episodio se pudo notar perfectamente en la emisión por el cambio de actitud de Rocío Carrasco. Durante unos segundos pasó de la tensión con su hija y se recupera cuando la madre recobra el sentido tras la agresión. Según la sentencia, en esos momentos que no recoge el documental, sucedió que la entonces menor “le propinó varios golpes, llegando incluso a tirarla al suelo, para posteriormente seguir golpeándola, dándole varias patadas. Como consecuencia de los hechos, Rocío Carrasco sufrió policontusiones con equimosis en la región frontal derecha, con edema en ambas muñecas, en muslo derecho, en el antepié derecho y un hematoma en el segundo dedo del pie derecho, para cuya curación únicamente precisó de una primera asistencia facultativa y de las que tardó en sanar ocho días, uno de los cuales estuvo impedida para el ejercicio de sus ocupaciones habituales”.

Rocío Carrasco explicó que llegó a perder el conocimiento y calló redonda al suelo. No obstante, quiere dejar claro que Rocío Flores es la agresora, pero sigue siendo una víctima en manos de su padre. «Ella no tiene la culpa, la culpa la tiene otra persona, que es la responsable de que ella actuase de esa forma. Es su padre. Eso quiere que quede claro«.

Tras la agresión que llevó a Carrasco al hospital, “la niña entra con un ataque de ansiedad en el coche y él conductor cuenta que de repente, se transforma, saca un móvil y dice: ‘Papá ya está hecho”. El relato del documental también deja entrever que esa agresión habría sido algo premeditado y planeado. “Fue el día 27, era el último día de cursillo de verano. Ese fin de semana era agosto y ya se iba con el padre hasta setiembre”. “En septiembre a esta casa no me trae ni un juez, ni tu madre ni tu padre que están bajo tierra”, le había repetido la menor los días previos al ataque.

Al recobrar el sentido, Carrasco recuerda que Fidel la está atendiendo mientras ella se encuentra en el suela: “Yo lo siguiente que recuerdo es a Fidel reanimándome y cuando volví en mí, tenía las pulsaciones en 140 y Fidel me metió un lorazepam debajo de la lengua, cosa que yo ya tenía pautada desde hace mucho tiempo”.

“El día antes me dice que estaba mal del estómago, y ese día quiso desayunar una nectarina. A lo que yo le dije: ‘Ro como estás mal del estomago, tengo ciruelas que te va a hacer bien para el problema que tienes’. Ella me desafía y se guarda la nectarina y al ir a coger la nectarina que se guarda me cruza la cara de lado a lado”.

“No me creía lo que estaba pasando, empieza a pegarme y va gritando ‘no me pegues, no me pegues’ y era ella la que estaba pegándome a mí, se me pasó como una película y sabía que eso obedecía a algo que no era normal”