Jorge Javier Vázquez recibe fotos incómodas de su vida personal que retratan su peor cara. “La mayor vergüenza de Telecinco”

Jorge Javier Vázquez se ríe de aquellas personas que no dejan de difundir sus dos fotografías donde sale perjudicado por el alcohol en una noche de fiesta

Jorge Javier Vázquez vuelve a escribir en su blog de la revista Lecturas y, haciendo referencia a las ganas de Mila Ximénez por vencer la enfermedad, se acuerda de su época de desmadre. Cuando el presentador despuntaba en Telecinco con ‘Aquí hay tomate’, se recorría todos los locales de Chueca. Allí era fotografiado por multitud de jóvenes que viralizaban sus imágenes en estado de embriaguez por las redes sociales. Totalmente lamentables. De hechos muchos le llamaron «la vergüenza de Telecinco».

Vázquez se sincera sobre estos momentos y reconoce que ahora no le afecta lo más mínimo. «Siempre que tengo una movida en la tele envían a mis redes sociales las dos fotografías en las que salgo muy perjudicado en una discoteca. Qué aburrimiento», recuerda Vázquez. Se refiere a las fotografías donde sale dormido y con un cubata en la mano en un local de Chueca. Esto le volvió a suceder recientemente cuando enseñó una fotografía de Belén Esteban en un estado lamentable.

«Cada vez que las veo pienso que debo renovarlas, que cuando esto acabe haré como Mila: celebrarlo como si no hubiera un mañana encima de la barra de un bar. Sudado, con la ropa rota y los ojos mirando exactamente a Camboya», continúa.

«Y que conste que no lo haré por mí, sino por toda esa gente que queriéndome ridiculizar solo puede echar mano de dos fotografías. Necesito darles munición, fondo de armario, bibliografía. Soy un ser de luz y siempre pienso en los demás», finaliza.

Jorge Javier Vázquez ha cambiado su vida radicalmente al llegar a los 50 años, pero no está dispuesto a verla pasar sin hacer nada por cambiarla. «Para que os hagáis una idea de lo salvaje que es últimamente mi vida, creo que una de las cosas más excitantes que he hecho esta semana ha sido desayunar un cruasán y un dónut de chocolate. Sí, lo sé, una temeridad».