La mentira más gorda contada jamás en Sálvame: Kiko Hernández rojo como un tomate. “Cuernos”

Kiko Hernández no puede creer las palabras de Canales Rivera y se avergüenza de su actitud. Traiciona a su novia con Cynthia Martínez

Kiko Hernández se ha llevado las manos a la cabeza tras destaparse esta infidelidad. Fue Antonio David Flores quién traicionó a su amigo Canales Rivera y destapó su relación con Cynthia Martínez a espaldas de su actual pareja. El colaborador de ‘Sálvame’ le tenía como un hombre respetuoso y elegante, sin embargo tras conocer este romance se ha sentido decepcionado. No hay forma de defenderle y además, el primo de Cayetano Rivera solo mete la pata intentando defenderse.

Delante de Kiko Hernández y el resto de colaboradores, Canales Rivera ha contado cómo fue aquella noche. La joven se sentó en el ‘Deluxe’ el pasado sábado y aseguró haber mantenido relaciones íntimas con el torero, algo que éste niega. «Él es muy simpático en la intimidad, buena persona, cariñoso. Me llevé sus calzoncillos, hicimos la cucharita. No estuvimos mucho rato porque estábamos lanzados y no teníamos tiempo físico para explayarnos. No tuvo aguante», desvelaba el fin de semana en ‘Sábado Deluxe’. Tras las afirmaciones de Cynthia, el torero ha decidido contar su versión de la noche que pasaron juntos porque «es de valiente reconocer los errores». 

El gaditano cuenta que quedó en un restaurante, cenaron y después se fueron a la habitación de un hotel, pero solo durmieron. Ningún colaborador de ‘Sálvame’ se cree esa mentira. Kiko Hernández no podía contener la risa. «Beso no hay. Nos vamos al hotel. Eran las doce y cuarto, doce y media. Me bajo del coche con mi maleta y mi mochila. Ella me dice que dónde voy y le digo que me voy a mi hotel. Estamos en confinamiento y a partir de las 12 no se puede estar en la calle. Ella me achaca que lleva tres vinos y que no va a seguir con mi coche. Ella sube a la habitación. Yo juro y perjuro y, aunque no me crean, lo que no me entra en la cabeza es que se lleva unos calzoncillos. ¿En una habitación de cinco metros cuadrados?», subrayaba. «No sé ni que me faltan unos calzoncillos».

Durmieron en la misma cama, pero «cada uno en un sitio. Yo duermo en un lado… Yo me tenía que ir a las 6 de la mañana. Es verdad que la tía es guapísima y simpatiquísima, pero yo hay un momento en el que digo: ¿Y lo voy a terminar de hacerlo tan mal? Yo me he planteado casarme».

Sus palabras no han gustado lo más mínimo a su actual pareja que se siente traicionado. No cree que no hayan mantenido relaciones íntimas, pero aunque no hubiese pasado nada se siente engañada. «Eso son cuernos», dicen los colaboradores.