María Patiño, perseguida por las calles de Madrid por un coche a toda velocidad

María Patiño sorprende a sus compañeros con la forma en la que le hicieron llegar una misteriosa información

María Patiño se ha sincerado con los espectadores y sus compañeros de ‘Sálvame’ y ha revelado un duro episodio que vivió por culpa de la fama. Hace pocos meses vivió un tenso momento que no supo controlar. La gallega explicó que hace unos días se encontraba de camino a su casa en un coche de producción. En ese trayecto, de las instalaciones de Mediaset, a las afueras, al centro de Madrid, donde vive la colaboradora, notó que sucedía algo extraño.

Patiño notó que alguien les estaba persiguiendo por detrás. Era otro coche que iba muy pegado y estaba haciendo exactamente el mismo trayecto. Este vehículo se acercaba en exceso al coche de producción en el que viajaba María. Querían llamar de algún modo su atención. Al percatarse, la gallega le dijo al chófer que redujese la marcha para poder ver la cara del otro conductor. No obstante, María Patiño no logró verle la cara en ningún momento.

La tertuliana le pidió al chófer que frenase para ver que movimientos hacía el otro coche y en caso de parar también, bajarse y poder hablar con él. Para ello, redujo la velocidad y bajó la ventanilla para qué la persona que iba detrás de ellos se pusiera a su altura y pudiese decirle el motivo por el que estaba buscándola desde que salió de su trabajo.

En el coche no se encontraba ningún fan de la presentadora, ni tampoco un compañero. Se trataba de una persona que quería hacerle llegar una información muy valiosa. El interlocutor de María le dio un número de teléfono para que la llamase y María recogió este contacto para pasárselo a su equipo de ‘Socialité’, los que luego contactaron con esta fuente y que les contó el dato que se estaba callando.

La información del sospechoso

Al parecer esta fuente sabía algo desconocido de Isabel Pantoja. Cuando el equipo de la presentadora contactó con la persona que la seguía les contó que la cantante tenía ciertas calvas en su cabeza y que intentaba disimular en todas sus apariciones públicas. La escena no podía ser más surrealista y Jorge Javier Vázquez no ha podido evitar reírse.