Revuelo en España por esta foto del hijo de Jesulín de Ubrique y María José Campanario destapada por Sálvame

Jesulín de Ubrique duramente criticado por la actitud que tuvo con su hijo. Se lo llevó a un coto de caza y le dejó posar con una escopeta

María José Campanario ha vuelto a ponerse en el punto de mira tras publicar en su cuenta de Facebook una carta dirigida a Belén Esteban, donde no sale muy bien parada. Tras el revuelo, los abogados de ambas les recomendaron dejar la guerra aparcada por el bien de su entorno, especialmente sus hijas. Andrea Janeiro quiso permanecer en el anonimato, de hecho ya ha echado la bronca a sus padres por incumplir la promesa. Sin embargo, quién ha salido beneficiada de todo esto es Julia Janeiro.

La hija mayor de Ubrique ha hecho públicas sus redes sociales. En Instagram ha pasado de tener pocos seguidores a sumar más de 25.000. Ademas, ha borrado muchas fotografías para darle un toque más artístico y profesional. Recordemos que en tan solo mes y medio cumple 18 años. Así que ya podrá hablar ante los medios y estos lo podrán hacer de ella. Las marcas se frotan las manos.

Sin embargo, de quién no se ha hablado es de su hermano. El hijo pequeño de María José Campanario. Hace tan solo unos meses, las redes sociales se echaron encima de Jesulín de Ubrique tras publicar una fotografía donde aparecía en su coto de caza en compañía del menor. El niño posa con una escopeta. Aunque ésta estuviera cerrada y sin cartuchos es una gran peligro y una irresponsabilidad por parte de su padre. Además, en una fotografía grupal aparecen posando con la caza, un sinfín de aves.

Un experto, consultado por ‘Sálvame’, Javier Urria, contó que los padres hacen actividades peligrosas con sus hijos «por cariño, pero se equivocan» y es que se trata de aficiones «de riesgo y que por tanto son inapropiadas para los niños. No puede pasar nunca nada bueno», recalcó Urra, que apuntó: «Ya tenemos hechos desgraciados». Según éste, estas actividades pueden dañar a la maduración del menor.

«Las armas exigen una madurez, tanto es así que requieren un reconocimiento psicológico, a los niños hay que protegerles en la etapa de la infancia», explicó Urra, remarcando que a los 13 años es una edad muy especial y es una etapa en la que un menor va entendiendo los riesgos que traen este tipo de aficiones peligrosas. «Antes me parece que no deben tener acceso ni contacto con las armas», zanjó el tema Urra