Tres hombres y una mujer se reúnen con Isabel Pantoja 5 horas en Cantora

Isabel Pantoja recibe una visita para poner fin a la polémica con su hijo Kiko Rivera. Está dispuesta a ceder, pero pone condiciones

Isabel Pantoja se ha convertido indirectamente en la auténtica protagonista de Telecinco. Desde que empezó su guerra mediática con su propio hijo, Kiko Rivera, varias personas han arremetido contra la imagen de la cantante. Lejos de estar tocada y hundida, la tonadillera se mantiene fuerte y por ahora guarda un silencio público, pero por detrás está preparando toda la artillería pesada para solucionar este problema.

Kiko Rivera se sintió engañado por su madre al descubrir el pasado 2 de agosto, en el cumpleaños de su madre, que en la secreta habitación de Cantora se encontraban todas las pertenencias de Paquirri que supuestamente fueron robadas años atrás. La vida del cantante se derrumbó por completo al descubrir que había sido engañado por su propia madre, la persona más importante de su vida junto a sus hijos.

Desde ese momento, Kiko Rivera se refugió en sus dos hermanos y luchó para conseguir que se cumpla la voluntad de su padre y estos puedan recuperar sus pertenencias. Hace unas semanas, El programa de Ana Rosa contaba que «ayer hubo movimientos. Isabel Pantoja recibió tres visitas, de dos hombres y una mujer, que llegaron a lo largo de la mañana y se quedaron hasta bien pasada la tarde», y ha añadido: «Sabemos que las personas que fueron no eran abogados, notarios ni nada parecido».

«Antes de que termine el mes de febrero, quizás los hermanos Rivera e Isabel Pantoja lleguen a un acuerdo», ha opinado. «La artista puede que ceda y decida dar ciertos enseres de Paquirri a sus hijos». Por su parte, Joaquín Moeckel, abogado de Francisco y Cayetano, ha confirmado dicha información: «La situación ha avanzado un poco, parece que se ha abierto una línea de diálogo cordial con los abogados e Isabel Pantoja para intentar dar una solución sin juicio». El letrado recuerda que su objetivo principal es «recuperar los enseres de Paquirri»